Santos Cirilo y Metodio


Te abrazo con fuerza y obtengo así más de mil razones para enamorarme. No quiero soltarte, vaya que te marches sin darme cuenta y me encuentre sin abrazo. Te ríes y encuentro también más de mil razones para enamorarme. Y es otra pequeña batalla ganada la de saberte feliz en mi.

... ¿quien teme, di?
si yo me pierdo ...
En audición: Miguel Bosé "Miénteme y di"



Te amo por ahora


[De la serie textos prestados (XXXV) ...]
(c) Matías Vallés para Diario de Mallorca
Si sólo se ama una vez, ¿cuál fue? Y si se ama tan fácil como se cambia de móvil, ¿qué más da el amor? Cuando el sentimiento evolucionó de diversión a inversión, la introducción del cálculo disipó cualquier ilusión de perdurabilidad. El privilegiado que se casa con Carla Bruni, lo hace pensando en recuperar a su anterior esposa, por lo que no debe sorprender que los novios plebeyos repasen la lista de asistentes al enlace, por si hallan entre los invitados un cónyuge más conveniente. Hemos pasado de estimar a no desestimar. "Te amo por ahora", con la misma fe que deposito en Inditex, BBVA o Ferrovial. Les entrego mi pasión bursátil, a la espera de opciones más rentables. El amor es la variante más depurada del canibalismo. "Te quiero" demuestra que las palabras correctas expresan a menudo sentimientos equivocados. La pasión momentánea descarta la planificación. En cambio, la expectativa de duración obligaría a reformar el juramento en "seguiremos juntos hasta que la muerte nos separe, pero la naturaleza de nuestra relación se acomodará a las diferentes personas en que nos iremos transformando mientras tanto". El amor es una nostalgia desde la que castigamos a personas actuales. Sólo entiendes el amor cuando no estás enamorado, y esa comprensión lo ahuyenta en lugar de atraerlo. Algún resquicio clandestino sobrevivía a la liquidación, pero las bodas homosexuales han liberado de la sospecha romántica a esa variante amatoria -qué gran argumento para la campaña del PP, el PSOE ha asesinado el sentimiento gay a fuerza de burocratizarlo-. Los manuales de autoayuda han rematado al amor con su lema individualista, "Amate a ti mismo como desearías que las otras te amaran". A raíz de esa autosuficiencia, millones de personas no buscan una pareja, sino un espejo. Cunde la fatiga, al transportar todo el día el cristal azogado para que el otro se mire en él, que eres tú. La erradicación del romanticismo nos hace más sinceros, no más felices. Amar es equivocarse, y no siempre estamos dispuestos a reconocerlo.
... si nos dejan
te llevo de la mano corazón
y ahí nos vamos ...
En audición: Luis Miguel "Si nos dejan"



El equilibrio es imposible


No sé qué extraño orden cósmico domina mis días. Pero más que orden, últimamente, parece un desorden. Claro que tal vez sea un equilibrio básico que hace que cuando una cosa va muy bien, automáticamente, otra cosa se tuerza para que no te hagas ilusiones.

Así que, aunque a veces falten manos para tapar las vías de agua creadas, es el momento de ponerse el mono de trabajo, manos a la obra, e intentar arreglar lo que se ha desencajado. Se ha desencajado o he desencajado yo. Ya conoceis mi tendencia a sentirme culpable.

... y no estaría mal decirme algún porqué,
explicarme algún fallo, algún error o yo que sé ...
En audición: Los Sencillos "Mala mujer"


Eros sin Tanatos


Con total seguridad tengo nociones del inicio, de los primeros pasitos, del irse descubriendo, pero no sé casi nada más del tema. Ahí me siento perdido por mi falta de práctica. Pero igual, como me pasa con muchas cosas, es sólo una imaginación mía y visto desde lejos se me descubre tierno, cariñoso, entregado, bondadoso y fiel. O preparado para una bonita historia de amor.

... no pasó, linterna miel,
te soñé y desperté otra vez ...
En audición: Maga "Azul cabeza abajo"


Frenético


Nuestro protagonista de hoy nunca imaginó que pudiera llegar a protagonizar una historia como la que aquí se relata. Asiento 9C, pasillo. Nuestro hombre está angustiado, tiene palpitaciones, el corazón la va a explotar. Suda. Suda en exceso aunque hoy el día amaneció frío y lluvioso. No se eche la culpa a la calefacción del avión, son otras las causas que provocan su malestar.

Se levanta de su asiento y empieza a caminar. Irá al baño piensa la azafata que se cruza con él por el estrecho pasillo. Él pasa la puerta del baño delantero sin detenerse y abandona el avión a la carrera, pasillo hacia arriba. Dos amables azafatas le gritan que se detenga, que ya no puede abandonar el avión en ese momento. Alertada por los gritos la azafata que está esperando en la puerta de embarque tras haber efectuado la última llamada para todos los pasajeros recibe un empujón involuntario (el nuestro es un héroe bueno, nunca haría daño a personas inocentes) de nuestro protagonista que sigue ahora corriendo hacia la salida de la terminal. Cree que se le va a salir el alma por la boca. Está asustado, ha entrado en estado de choque y corre como un autómata o un poseso.

Al llegar a la calle llueve. Para ser exactos sigue lloviendo. Un taxi. Va a necesitar un taxi. ¿Dónde andará la parada? Duda por un instante. De repente, a su izquierda, una luz verde. Un taxi. Se sorprende gritando al taxista a la carrera y empujando al cliente que aguardaba paciente su turno en la fila que se había formado al efecto. Se disculpa. Lo suyo es de vida o muerte, al menos cree balbucear una disculpa semejante. Con el último resuello le indica una dirección al taxista, no tan profesional como para no asustarse ante la llegada a la carrera de un cliente fuera de sí y fuera de turno. Lo siento, le dice sin apenas aire nuestro protagonista al taxista. No se piense que yo siempre sea así. Esto es una emergencia. El taxista arranca rumbo al destino solicitado, pero no puede dejar de mirar por el retrovisor a cada paso.

Nuestro protagonista anda intentando recuperar el aliento, pero le está costando horrores porque hay una emoción de fondo que no le deja hacerlo. En su carrera desesperada ha olvidado todo su equipaje dentro del avión. Algo sin importancia. Se comprueba una vez más el bolsillo interior de la chaqueta y logra relajarse un poco. Son apenas diez minutos de carrera, pero no puede esperar al verde del último semáforo y se apea ahí mismo. Le tira un billete de veinte al taxista sin esperar el cambio y cruza a la carrera al otro lado mientras el semáforo está cambiando a rojo para los peatones.

Sigue lloviendo, ahora está arreciado la lluvia. Las manos sobre el capó de un coche que se disponía a arrancar y casi le atropella. ¿Está loco? Oye esa pregunta de fondo, pero no la toma como dirigida a él. Sólo piensa en correr los últimos doscientos metros que le separan de su destino. Se hacen eternos. Con el piso mojado está a punto de caerse dos veces. El piso mojado y su emoción que no le deja mantener un equilibrio normal.

Al llegar al portal está totalmente empapado. Mañana nuestro héroe tendrá un resfriado de elefante. Comprueba por última vez el bolsillo interior de su chaqueta antes de apretar el botón del portero automático. "Baja por favor". "¿Pero tú no deberías estar en un avión rumbo a ...?". "Baja por favor".

Al observarse en los cristales de la puerta ha visto que anda completamente desaliñado y en un último arrebato de dignidad intenta componerse un poco la vestimenta y el peinado. Ella tarda un minuto más de lo necesario en bajar. Lo normal. Él la abraza vencido por la emoción. Llora. Si viera la escena un poco más distante vería que, en realidad, lloran ambos. Nuestro héroe saca una pequeña cajita y se la entrega a ella. "Esto es lo que nunca hice y nunca más querré hacer con nadie. Es la prueba de mi amistad eterna". Ella abre la cajita entre sollozos y emoción y encuentra un pequeño anillo de oro. "No tenías que ...". "Ya sé que no tenía, pero te conocí a ti y ahora tengo". Y es justo en ese momento cuando empieza el beso más largo de la historia.

... es el mundo de puntillas
es la vida cogiendo carrerilla
es el sabor de lo pequeño
es tocar un sueño ...
En audición: Rosana "Magia"


Presente de subjuntivo


Tengo miedo de que un día sólo sea un recuerdo. Que sólo me menciones en tiempo pretérito. No quiero ser una historia agradable del pasado. Así que hoy me decido a luchar para ser siempre presente para ti. Tampoco quiero que tú seas pasado para mi.

Por otra parte, tengo comprobadísimo como hasta en el peor de los inviernos hay días claros con bonitas puestas de sol.

... pokito a poko entendiendo
que no vale la pena andar por andar
que es mejor caminar pa ir creciendo ...
En audición: Chambao "Pokito a poko"



La vida ante sí


En un sexto piso sin ascensor del barrio parisino de Belleville una vieja prostituta judía, la señora Rosa, atormentada por los recuerdos de Auschwitz, acoge a hijos no deseados de las prostitutas en una pensión clandestina. La mirada de Momo, un pequeño musulmán que no ha conocido a sus padres, denuncia la sordidez del mundo que le rodea, mientras asiste a la degeneración de la única persona a la que ha querido, a pesar de los cuidados que le ofrecen sus vecinos, la señora Lola, un travestí ex boxeador senegalés y el señor Walouma un barrendero camerunés.

La ironía y el humor, la ingenuidad y la ternura son el contrapunto de un relato que desgarra al tiempo que conmueve, una reflexión sobre la soledad, la decrepitud y el poder enajenante del miedo. ¿Se puede vivir sin alguien a quién querer? Esta es la pregunta que subyace durante todo el libro, el viento que acaricia los personajes y el aliento de donde nace cada reflexión del protagonista.

En 1975 esta novela obtuvo el premio Goncourt sin que el jurado supiera que, bajo el seudónimo de Émile Ajar se ocultaba el escritor Romain Gary, que ya había sido merecedor de este galardón en 1956 por su novela "Las raíces del cielo".

... pedirle a mi cabeza
que deje de pensar en ti
es casi como pedirle
a mi corazon que deje de latir ...
En audición: Maná "Cachito"